Gestos que hacen creer

Que Marcelino se desgañitara y demostrara en medio minuto que podría perfectamente participar en una carrera de obstáculos en las próximas Olimpiadas, no es casualidad. Que Gabi acabara el partido vomitando sobre marcelino_354_240708_esel césped del Nuevo Chapín, tampoco es una casualidad. Que todos los jugadores del Real Zaragoza se tiraran formando una gran piña en la celebración del segundo gol, como adivinarán, ni mucho menos es una casualidad.

Es la demostración de que, este año, por fin, todos reman hacia el mismo lado.  A la vista queda que no tenemos un jugador de la calidad de Aimar, Diego Milito o, a pesar de todo, del mismísimo D’Alessandro. Ahora bien, les voy a decir una cosa. Si todos esos jugadores se hubieran dedicado el año pasado a formar un equipo, en lugar de demostrar una actitud, partido a partido de gran pasotismo y egoísta, no estaríamos ahora donde estamos.

¿Quién es el responsable de este cambio de actitud? Se manejan variantes: la primera es el perfil algo más bajo de los jugadores de este año. Futbolistas que se tienen que ganar un nombre en el mundo del fútbol y muestran un compromiso del que no se puede dudar, muestren más o menos calidad en el terreno de juego.  La segunda, y para mi principal, viene de la mano del tan criticado Marcelino.  El anterior mister del Racing de Santander se está llevando palos por todos los lados por sus cada vez más puntiagudas declaraciones. Por una parte es normal, porque a nadie gusta que su entrenador esté amenazando con hablar día tras día cuando el equipo se juega tanto. Sin embargo, nos encontramos ante el mejor entrenador que ha pasado por la Romareda desde hace muchos años. Un hombre sincero de los pies a la cabeza y que, acertando más o menos, toma las decisiones en favor del bien del equipo. A muchos les parecerá muy fácil formar un equipo que luche y que esté implicado, pero no amigos no, no es fácil reunir a un grupo de jugadores (y más con tantas caras nuevas) y hacerles funcionar en 10-15 partidos.

Que el Zaragoza no juega como los ángeles es un hecho, pero nadie dijo que lo fuera a hacer. El concepto de “fútbol moderno” con el que tanto se ha criticado a Marcelino desde que pronunció las mágicas palabras en pretemporada ha pesado demasiado en las espaldas de unos jugadores, no demasiado acostumbrados a la presión.  Sin embargo, desde que comenzó la segunda vuelta, salvo el fiasco de Elche, el equipo ha mostrado una línea mucho más regular que la llevada hasta entonces.

Y es la regularidad la que nos tiene que llevar de vuelta a Primera División. La afición debe dejar de exigir, al menos este año, que exista un jugador que regatee a cuatro futbolistas rivales, llegue a línea de fondo y la ponga a la cabeza del mediapunta, que, apareciendo desde atrás, remata y marca gol. O que el equipo realice 75 toques seguidos y acabe marcando un gol imposible. La afición debe responder a los jugadores en virtud de su esfuerzo e implicación.

Y este año, gestos como el del sábado pasado de Marcelino o Gabi, nos obliga al menos, a reconocer su trabajo. Gestos que nos pueden llevar al lugar del que el Zaragoza nunca debió salir. Gestos que nos hacen creer.



Vídeo del partido: Xerez 1 – 2 Real Zaragoza

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~ por donenrique en marzo 30, 2009.

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